Óscar Hahn: San Juan de la Cruz escucha a Miles Davis

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SAN JUAN DE LA CRUZ ESCUCHA A MILES DAVIS

En 1577, San Juan de la Cruz,nombre definitivo del fraile carmelita Juan de Yepes,estaba en la cárcel de Toledo. Había sido encerrado  por denuncias de hermanos religiosos que no aceptaban la reforma ascética  junto con Santa Teresa, llevaban a cabo en la Orden Carmelita, siguiendo las directrices de renovación  la Iglesia, después del Concilio de Trento. En la cárcel escribió parte de sus poemas de incandescente belleza y  místico erotismo y escuchó el quejido metálico de la trompeta de un Arcángel negro .
De esos versos nacidos en el calabozo de Toledo toma algunos Óscar Hahn y los traslada hasta Miles Davis,también en la cárcel pero de Nueva York en 1959 por posesión de heroína y hace posible que el sonido de su trompeta se proyecte desde el futuro hasta la celda de Toledo, como los versos  de Juan de Yepes iluminan, atravesando el pasado, el calabozo de Nueva York.

-Los versos primeros pertenecen al Cántico Espiritual:

“La noche sosegada
en par de los levantes de la aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora”

-y los segundos al Cantar del alma …:

“Que bien sé yo la fonte que mana y corre,
aunque es de noche.
aquella eterna fonte está escondida
aunque es de noche…”

Óscar Hahn escribe:


I.-SAN JUAN EN EL CALABOZO (Toledo, 1577)


La trompeta flamea serpentea relanpaguea
Su quejido metálico

se hunde y difunde exclama y reclama
un no sé qué que queda balbuciendo

Es el Arcángel San Gabriel dice el Santo
Es el Arcángel que me llama desde el futuro

Es el Arcángel cuya piel es más negra que la noche
y brilla como las heridas de mi alma

Es el sonido de la trompeta como un cauterio suave

II.-MILES DAVIS EN EL CALABOZO (New York,1959)

Los tornados me dan el viento que necesito
para tocar mi trompeta

Oh toque delicado que a vida eterna sabe

Y vi por la ventana del calabozo
entraba un halo de luz y que en el aire
flotaba una Aparición fulgurante

(Son alucinaciones de la droga Dios mío)

Para ahuyentar al espectro tomé mi trompeta y toqué

Y mientras tocaba el rostro de la Aparición
tenía una expresión como de éxtasis y dijo:

“La música callada la soledad sonora”

Sentí que me crecían alas en la espalda
y empecé a levitar

Entonces apareció un graffiti en lo alto de la pared
que decía:

Qué bien sé yo la fuente que mana y corre
aunque es de noche

Y la sangre que manaba de mi cabeza
por los golpes que me dio el policía
iluminó la celda y dejó de correr

alrededor de la medianoche.

 

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